viernes, 2 de noviembre de 2018

AL RITMO DE MEMO GÓMEZ Por: Oskar Trujillo Zuluaga. Hace su aparición, 8:45 am cómo habíamos acordado dos días antes. Su vestimenta le confiere un aspecto moderno, llamativo; adecuada para la intensa jornada que en ese momento iniciaba. Aparece su frondosa cabellera iluminada, hace ver su sonrisa y su gran energía dispuestas ambas a estar presentes en ese recorrido de música y encuentros fraternales. Con unos papeles dentro de un sobre de manila se dispone a organizar las herramientas que le permitirán cumplir con su significativa misión, en su automóvil acomoda cuidadosamente su herramienta principal, el instrumento con el que se gana la vida. -Yo procuro coordinar varios toques y darle la oportunidad a otros músicos de que trabajen también, somos un gremio muy unido en la ciudad. Me cuenta mientras llegamos a casa de Fernando Cano un reconocido intérprete con quien coordina una presentación a las afueras de la ciudad. Veinte minutos después recogemos en su casa a Genaro López quien haría la guitarra en el primer compromiso del día. Unos bafles de buen tamaño son atentamente ubicados en la parte trasera del automóvil; los apuntes humorísticos hacen su aparición de inmediato, chistes de fina factura entre ambos músicos generan un delicioso ambiente que los prepara para llegar a la iglesia del parque de La Estrella, tradicional templo en el que el matrimonio de una particular pareja tendría el escenario, para el primer ‘toque’ del día. Con el rigor de un artesano saca un Fender de colección al que afina con cuidado exquisito. Hace sonar los primeros acordes de un calentamiento que demuestra su maestría, sonríe todo el tiempo evidenciando el disfrute y la idoneidad en su trabajo. Interpreta tan solo diez notas de una reconocida canción de misa y atrae de modo inmediato y emotivo la exclamación de una de las invitadas a la ceremonia, solo faltaba la voz femenina, la cantante que habían elegido se hacía esperar más aun que la novia. Genaro el guitarrista se muestra intranquilo por la demora de la cantante, la llama desde su teléfono celular, no hay respuesta. La ‘chisga’ arranca con un matrimonio en el que las medidas de seguridad eran rigurosas, claro, la invitada de honor era una señora que ocupó el cargo de primera dama de la nación durante 8 años consecutivos, el esquema de seguridad era fuerte, perros antiexplosivos estuvieron olfateando al interior del santuario durante más de un cuarto de hora. Si el invitado hubiera sido su esposo, quien sabe qué clase de medidas hubieran adoptado. Con su sencillez característica hace su arribo acercándose a la familia del novio un Coronel de la Policía, se ubica en la nave derecha de la iglesia como es costumbre en algunos invitados. En su rostro se evidencia el cansancio que debe producirle ser la esposa de un ex mandatario que se niega a asumir su condición de ex. Uniformes, sables, quepis, adminículos militares relucen y se distinguen entre la concurrencia y entre otros que usan pantalones de dril y guayaberas como si el matrimonio fuera en Cartagena o en alguna finca Cordobesa. Manizales la ciudad de las puertas abiertas es el escenario de esta andanza rítmica en un día de trabajo de un hombre que decidió abandonar los conservatorios y los conciertos clásicos, por la libertad expresiva de un toque donde sea y donde pueda ser él mismo con su gran sentido del humor y del amor. Los sonidos del violín de Guillermo Gómez Cerón retumban armoniosos y crean una atmósfera adecuada para ese rito lleno de detalles donde la música infaltable componente hace presencia cálida en la sobriedad de ese entorno. Este payanes de nacimiento interpreta desde los 7 años un instrumento de gran dificultad y belleza del cual escuchamos acordes desde el siglo VX y que hoy continúa haciendo vibrar los sentidos y el alma de todos. Inició sus estudios en el conservatorio de esta ciudad a muy temprana edad, su padre aficionado por el tango como todos los antioqueños apoyó la vocación de Guillermo regalándole un violín (el cual todavía conserva) permitiendo que se adentrara en ese mundo que para entonces era visto todavía como una profesión de locos. Atención de Monaguillo Un niño de un año aproximadamente solo deja sus balbuceos y bullicio cuando Memo descarga el arco sobre las afinadas cuerdas de su Fender y se acompaña de un esplendido guitarrista y la voz privilegiada de Lina García, quien hizo su aparición triunfal tranquilizando a sus compañeros de turno y embelleciendo del todo la presentación. El trío calma las inquietudes tempranas del niño, cuando comienzan a sonar sus cuerdas. El ritual inicia con su solemnidad confusa, se entremezcla el arte religioso con la pompa de las bodas de hoy. Un monaguillo es ese diablillo vestido de alba blanca que socorre al cura, en ese acto que denominan sacrificio. Hay que aprenderse la obra de teatro, cuando el prelado dice la palabra clave o el movimiento acordado, el actor de la obra acompaña sirviéndole en esa liturgia cómplice. El director de este trío está atento a todo lo que diga el “sacerdote” para dirigir la entrada de la música, tiene atención de monaguillo, pareciera que en su clerical Popayán hubiera prestado los servicios en alguna de las blancas iglesias en algún momento de su vida. Todo el ritual adquiere un real ánimo sacro cuando interpretan El Avemaría de Shubert, la sacralidad de la obra consigue atiborrar de belleza el recinto haciendo olvidar por momentos las pompas, que estaban colgadas junto con la lista de canciones en las bancas de la iglesia. Cómo han cambiado las vainas, el arroz que en otrora se lanzaba a las felices parejas es reemplazado por pompas de jabón. Ese símbolo de abundancia que en los atrios caía cómo lluvia sobre los recién casados, en esta ocasión se reemplaza por burbujas que soplan los invitados, hasta doña Lina expulsa redondas exhalaciones sobre los conyugues; las mismas que desaparecen rápidamente cómo simbolizando la brevedad de los matrimonios de hoy día. Continuamos con el recorrido, llevar nuevamente los equipos a casa de Genaro, el violinista desde su móvil coordina las otras chisgas que él consigue dadas sus enormes fortalezas cómo músico y cómo ser humano sencillo y sensible. Los Patojos Almorzamos en un restaurante cerca de su apartamento ubicado en el barrio Palermo, el restaurante propiedad de unos paisanos suyos, es un espacio en el que se siente como en casa dada la cercanía con sus coterráneos. Llega como a casa, saluda efusivamente a los propietarios y conecta su móvil a un toma de energía para continuar en ese contacto con los compañeros que lo representan musicalmente en los otros eventos. -Vamos ver si estos patojos al fin van a viajar. Expresa cómo si estuviera pensando en voz alta. -¿Y cuando piensan viajar a Popayán? Pregunta interesado Memo. Es víspera de Semana Santa y si existe alguna ciudad con arraigada tradición católica en el país es la capital del departamento del Cauca. -No sabemos todavía, no podemos dejar cerrado el restaurante mañana domingo. Responde la propietaria del restaurante, haciendo notar algo de preocupación. -Yo me voy mañana por la tarde, ¡si quieren con mucho gusto los llevo! Les expresa Guillermo planeando un agradable viaje. -¡Si se deciden me avisan! Cada Semana Santa este violinista se desplaza hasta su ciudad natal para acompañar algunas procesiones y tocar cómo es costumbre en otros eventos que le representan ganancias extras, aparte de reencontrarse con sus amigos ‘patojos’, manera de denominar a los payaneses de forma honoraria y tradicional; según Memo las personas que en el siglo antepasado sufrían de Niguas tendían a desarrollar una forma peculiar en sus pies y al caminar asemejarse al andar del pato. La Chisga Para continuar con el ritmo de este día nos dirigimos a Villa Pilar, al templo de este barrio renombrado de la ciudad, allí el violín de Guillermo se oirá solo, hará de solista en esta ceremonia que conmemora el novenario del padre de un amigo suyo. La destreza de Memo y su capacidad de adaptación dependiendo de la situación son admirables, en dicho ritual el tono y tipo de música debe ser diferente, aun se percibe tristeza en los familiares, aunque Interpreta canciones usuales en este tipo de actos y reconocidas por todos los asistentes, nadie se atreve a acompañarlas con la voz, prefieren deleitarse con la agudeza rítmica del instrumento, con su violín eléctrico logra difundir su armonía por todo el lugar, propone su amplio repertorio a una concurrencia silenciosa, reflexiva, homenajea al difunto con compases pertinentes y hace que la ceremonia simple de un cura básico y plano se convierta en una hermosa conmemoración. Sigue el recorrido, siguiente estación la casa de Felipe Soto un guitarrista y cantante divertido preparado para la ‘chisga’; en el argot de los músicos se denomina así a los pequeños conciertos que ofrecen en diversos actos a los que la humanidad asiste para hacer perdurar la sociedad. La humanidad entera desde sus inicios se ha acompañado en sus rituales de la música, sea cual fuere el grupo, etnia o civilización han tenido la música como puente comunicador. Los músicos que han permanecido con su magia desde las citaras, arpas y panderetas prestan su servicio de conectores o mediadores entre lo terrenal y lo divino haciendo que con sus notas, sonidos, tonalidades, cadencias y golpeteo de tambores los participantes experimenten estados que van desde la alegría hasta el delirio, desde la sonrisa hasta el sollozo conmocionando su ser y llevándolo al asombro de las nostalgias o dejando sus vibraciones instaladas en el recuerdo. La chisga se compone básicamente de músicos empíricos o profesionales que se reúnen trayendo a cuestas sus instrumentos, sus pesares y sus euforias. Es rebusque de alto vuelo porque es con la virtud con la que se camella, con la pasión sonora que le marca el compás a la vida. Bodas, novenarios, cumpleaños, sepelios, aniversarios, bautismos, fiestas todo aquello que pueda ser celebrable, festejable. ‘Chisguero’ es el que le saca acordes al instrumento, es aquel que golpea el tambor con sus manos desnudas, le pulsa la cola a un pájaro negro que se llama piano o le rasga los hilos a una mujer de madera, le impregna su aliento al metal perforado de una trompeta o un saxofón. También existe la idea de que el ‘chisguero’ es aquel que se le apunta a todo, a remiendos pasajeros en alguna construcción, a serruchar, clavar, pegar, pintar, cincelar, perforar, vender, llevar, traer, montar, hundir, abrir, todo dentro del campo del trabajo lícito. Pero el término tiene un mayor reconocimiento en el campo musical, en sí la palabra posee en sí misma un alto grado de musicalidad… chisga, suena como unas maracas, un guache o unos brillantes platillos. Matrimonio Televisado Llegamos a Termales el Otoño, en horas de la tarde en la pequeña capilla no caben los invitados, deben hacer uso de la tecnología para transmitir en vivo y en directo el acto litúrgico por medio de unas pantallas plasma, allí se evidencia de nuevo que los matrimonios actuales son cada vez más extraños. Se prepara el sonido, se ubican una vez más los aparatos necesarios y aunque no son muy voluminosos hacen desplazar la imagen de María de su sitial acostumbrado. Nuevamente Memo le da armonía al evento, junto con la voz cálida y amena de Felipe consiguen hacer que ese día tan importante para la pareja sea inolvidable, las canciones elegidas por los novios son impecablemente interpretadas por los músicos que se entienden y se saben de memoria. El toque no terminaba ahí, al menos para el violinista continuaba en la recepción ofrecida a los recién casados, amenizando la compañía de los familiares y amigos de la pareja, el violinista usa la tecnología para crearse un acompañamiento musical que le permita una interpretación compacta. En su ipad almacena miles de pistas de todos los géneros y todas las latitudes, así puede darle gusto a cada uno de los comensales que comentan las virtudes del intérprete y aplauden cada canción con interés y admiración. Bach, The Beatles, Pink Floyd, ABBA, algunos de los amigos de este hombre que se hace uno solo con su violín, lo hace parecer una extremidad que exhala sonidos, es showman, presencia que crea un escenario donde se lo proponga. Al mismo tiempo que Memo levanta el ánimo de los asistentes a la recepción una amiga suya le hace saber vía telefónica que en el canal regional están trasmitiendo un programa sobre él. Su presentación en la recepción de la boda finaliza con un mosaico variado hace un recorrido musical en el que consigue unir el pasado y el presente haciendo vibrar la concurrencia y dejando un bello recuerdo en los novios y sus familias que agradecieron la presencia de Memo Gómez y alabaron sus destrezas. El remate 11:00 pm Guillermo confiesa estar cansado, aunque fueron solo tres chisgas, su duración es considerable, el último de seis horas hace mella en su vitalidad pero no es impedimento para salir a distraernos por un rato, con la idea de compartir un par de cervezas planeamos salir de su apartamento, allí hablamos de historia, observamos su biblioteca de autores varios, Oscar Wild, Aldous Huxley, Jorge Luis Borges, Cesare Pavese, William Faulkner y Estanislao Zuleta y hablamos como es obvio de Música. Habla de - ‘La música es un ser vivo, se reproduce’ dice Memo mientras se acerca a la colección de clásicos que tiene en bien conservados Cd’s, Beethoven, Shubert, Chopin, Vivaldi, Mozart, Paganini, Brahms resaltan entre la amplia selección de autores. Hace una acotación que permite entender de mejor manera la pasión que imprime en su trabajo: - Me interesa estudiar la naturaleza de la música. Para rematar se le ocurre ‘ir a ver gente’, llegamos al sector del Cable concurrido espacio al que los manizaleños salen al encuentro con sus amigos a compartir desde bebidas espirituosas hasta simples líquidos embriagantes e innobles, conversaciones, anécdotas o simplemente ir de levante. Pasamos por un lugar que nos atrae con su sonido, ‘Quiero casarme contigo’ de Carlos Vives es la canción que Memo propone como “banda sonora” para la jornada en la que asistimos a dos casamientos y que está tan bien interpretada que me hace exacerbar los sentidos y a revolotear el alma. La agrupación resulta amiga de ‘Memo Violín’ como lo conocen los músicos de Manizales a quien saludan con sonrisas y abrazos y del que se despiden para continuar con una salsa suave a modo de despedida. El recorrido por la ‘zona rosa’ se hace dificultoso, a cada tres pasos se reencuentra con amigos y amigas con los que bromea y sonríe continuamente, Juan Sebastian Bar es el lugar elegido para compartir el final de la larga jornada de sonidos, armonías, corchetes y mucha melancolía, decidimos media botella de Ron para cerrar la correría de este sábado del ritmo de memo, brindamos agradecidos. Allí también nos encontramos con varios de sus amigos, entre los cuales se encontraba uno que había mezclado bebidas espirituosas e innobles y cuyos efectos ya eran bastante evidentes y molestos, alarde, exultación, alabanza propia es lo único que hace Jorge mientras intentamos culminar la media para irnos tranquilos a descansar; al salir el violinista en ejercicio melancólico de su Popayán recuerda que junto a un tío suyo inventaron un artefacto para ver a Juan Pablo II en 1986. - Nos inventamos el Papavisor dice, mientras relata un tiempo difícil en su ciudad natal. - ¡En mi casa éramos once, cinco hombres, cinco mujeres y yo! Relata entre un grupo de amigos en las afueras del bar donde el jazz nos amenizó unos rones de la licorera local. Salimos a reencontrarnos con dos de sus amigas que propusieron encontrarnos más tarde como estrategia para escapar de Jorge, que estaba muy pesado y pasado de copas, pero no encontramos a nadie, en la esquina que propusieron no están, tal vez escaparon también de nosotros. Declaración de Amor Mientras tratamos de despedirnos entre un bullicio y tumulto de gente prendida aparece una chica, a la que supuse estaba haciendo una representación teatral. - Tu eres Memo ¿El violinista? - Si soy yo. - Quiero decirte que te admiro enormemente, que me encanta lo que haces. - Muchas gracias. Y el abrazo emocionado de la fan no se hizo esperar, ahí pregunto si realmente no se conocen y si eso no es una pantomima para hacer más vistoso el encuentro. - No, no nos conocemos. Dice ella mientras lo mira con ojos emocionados. - Con tu música das vida, y quiero decirte algo: Me emocionó mucho haberte visto en un Carnaval de Riosucio con el disfraz de demonio, porque antes eras para mí un dios más allá de lo humano. Es Juanita Castro quien lo aborda y después le declara su amor, por su música, por su violín y por su propuesta musical. El ritmo de Memo Gómez es constante, lúcido, divertido y magistral.

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